Quiropodología

Los pies son una de las partes de nuestro cuerpo que más se benefician del mar y la arena. Durante el invierno sufren encerrados en los zapatos: ampollas, durezas, pieles muertas… Pero, en verano, el agua del mar y el roce con la arena los vuelven bonitos y los mantienen suaves.

SUS BENEFICIOS:

-Fortalece las plantas de los pies. Caminar por la arena es excelente para desarrollar las plantas de los pies rápidamente. La arena seca implica más esfuerzos; si estás entrenada aprovecha para caminar o trotar, es un ejercicio muy bueno.

-Retrasa su envejecimiento. El agua de mar contiene minerales que mantienen la juventud de la piel. Su composición es similar a la del plasma sanguíneo y es muy rica en oligoelementos (yodo, potasio, cinc, etc.) que no tiene el agua dulce. Nuestra piel los absorbe mediante ósmosis cuando entramos en contacto con ella, aprovechando de esta forma todas sus propiedades.

-Efectúa una exfoliación natural. Debido al roce de la arena sobre nuestra piel y también gracias a sus propiedades minerales, el mar es un exfoliante natural que nos ayuda a eliminar las pieles muertas que se van acumulando por el continuo efecto del calzado, dejando una piel lisa y tersa.

-Mantiene su correcta hidratación. Este efecto peeling tiene la ventaja añadida de que, al hacer que toda la superficie se encuentre en perfectas condiciones, puede recibir un alto aporte mineral para una hidratación correcta.

-Elimina infecciones. Mantener los pies sumergidos en el agua del mar es una de las mejores formas de conseguir unos pies sanos y libres de infecciones y molestias como los hongos: no hay que olvidar que tiene propiedades antibióticas y ejerce un gran efecto terapéutico.

-Masajea activamente. Uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestros cansados pies es un paseo por la orilla: recibirán una grata sesión de masaje desde los talones hasta los dedos. El rítmico choque del agua facilita, además, la relajación muscular.

-Activa la circulación linfática y venosa. Por lo que es muy recomendable para personas con problemas de varices, hinchazón o celulitis. Lo ideal es andar con el agua entre los tobillos y la rodilla al menos durante 10 minutos. El frío, la densidad del agua y el movimiento de ésta estimularán más aún la circulación.

-Potencia el desarrollo psicomotor y el equilibrio. Para los niños también es muy recomendable un paseo descalzos por la arena. Disminuye en gran medida muchos problemas relacionados con el desarrollo psicomotor y su nivel de equilibrio. Se corrigen alteraciones fisiológicas como los pies planos o torcidos. Esto se da por la densidad del agua sumada al terreno sinuoso de la arena, lo que obliga constantemente a los pies a acomodarse ante una nueva pisada, forzando a los músculos y tendones a hacer lo mismo, en lo que se llama tensión dinámica.

-Ayuda en las rehabilitaciones. Ya hemos hablado de la densidad del agua de mar, pero también su alto contenido en sodio es un gran estímulo para la recuperación muscular en esguinces, tendinitis… Es decir, cualquier patología que requiera fortalecer el músculo como parte del tratamiento.

-Alivia el dolor. El terreno sinuoso de la arena aliviará el dolor de pies que se acumula al caminar con zapatos. Es evidente que los de tacón alto perjudican el pie pero las sandalias planas también, pues muchas de ellas no sujetan bien el pie y nos obligan a hacer un esfuerzo (encoger los dedos) para sujetarlas al caminar. Al pasear por la arena notaremos cómo se aplanan los pies en la parte anterior al recibir todo el peso del cuerpo en esa zona y cómo se ‘recolocan’ músculos, tendones y huesos. Para los que usan sandalias planas es especialmente bueno escarbar con los dedos de los pies como si estuviéramos buscando algo entre la arena mojada. Se relajará la tensión en los dedos.

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